Autora




No sé si os extraña ni puedo rememorar desde cuándo pero sí hacía mucho que pensaba en el vínculo de dos caras prácticamente distintas; sake japonés y España.
Fue el 1992 que viajaba por la Península Ibérica por primera vez con motivo de trabajo. Tuve unos 20 dias de visitar bares a bares para hacer reportajes en busquedad  de buenas tapas y me llegó a tener interés por la similaridad de bares españoles e izakayas japonesas, igual que me gustaban ambos.

 Desde entonces he llevado a cuantos amigos españoles, cada vez que venían a Tokio  de vacaciones, a izakaya con lista de sake. Por suerte se veía que los saken a todos ellos les respondían a su gusto y la cosa que una cantidad de gente elegían como su favorito, después de probar varios tipos, uno de “yamahai” o “kimoto”.O sakes viejos.
Me sorprendían sus reacciones por aquel entonces, puesto que entre nosotros japoneses se ve que son tipos poco fáciles de beber por no ser muy afrutados sino de un sabor peculiar y complicado. 

 Luego me entró una duda de que esa preferencia debiera a recuerdo de jerez, ya que los sakes en cuestión tienen unas notas algo parecidas a las de vinos de jerez como frutos secos o maderas nobles. Aún no logro encontrar una respuesta correcta. ¿A ver si un día podré acertar con ella?  Espero que sí.


 Por otro lado, me encanta también el vino, sobre todo del España y cocinar imaginando “¿Que vamos a beber hoy en la comida, sake o vino?”. Me permito deciros que, ejem, soy  cocinera bastante buena y me gustaría tener oportunidad de comprobarselo en este blog presentando recetas.





Aparte del tema gastoronómica, soy amante de peregrinación de el Camino de Santiago. Me ha enamorado hasta el punto que lo hice tres veces; en 2005 y 2009 por todo el camino francés y en 2006 por el norte).


¡Ojála mi próximo sueño de “hacer Vía de la Plata” sea una realidad!